Aditivos prescindibles: Colorantes y edulcorantes


Aditivos prescindibles: colorantes y edulcorantes
El hombre moderno sabe poco acerca de lo que come y de lo que bebe. La mayoría de los alimentos que diariamente nos echamos a la boca contienen sustancias químicas que pueden resultar agresivas para el organismo. Son los llamados aditivos alimentarios, de los que existen alrededor de 300 autorizados en España.
Cuando son acumulativos, cuando presentan incompatibilidades con otros semejantes o cuando se consumen en exceso pueden perjudicar seriamente nuestra salud, aunque las autoridades sanitarias no lo advierten desde las etiquetas.
A menudo nos pasa inadvertido el abuso involuntario que hacemos de estas sustancias químicas. Por ejemplo, al tomar una pequeña porción de pizza con un refresco, podemos estar consumiendo más de 20 aditivos químicos diferentes. Tres o cuatro en cada ingrediente de la pizza, otros tantos en la masa y hasta 8 más con la bebida. Sin embargo, muchos aditivos son innecesarios y perfectamente prescindibles, porque no aportan ningún elemento sustancial a la comida. Es el caso de la mayoría de los colorantes, que únicamente cumplen una función cosmética para esconder la verdadera calidad de las materias primas. O el de la mayoría de los edulcorantes utilizados en los productosligth”, que engañan al organismo pero, pese a lo que se cree, de ninguna manera nos ayudan a adelgazar.
A continuación aparecen relacionados y comentados, con sus códigosEcorrespondientes y sus contraindicaciones, todos los colorantes y edulcorantes autorizados actualmente en España. Si es verdad que somos lo que comemos, nos será útil en el mercado y en la cocina para entendernos mejor.
COLORANTES, LA PELIGROSA COSMÉTICA DE LOS ALIMENTOS
Los colorantes alimentarios se usaban ya en el antiguo Egipto. Algunos fabricantes y comerciantes sin escrúpulos han hecho un uso fraudulento de estos aditivos desde épocas remotas.
Su utilización en la coloración fraudulenta de alimentos en mal estado para engañar a los consumidores llevó a los gobiernos a regular su producción y consumo. La primera legislación de ámbito europeo data de 1962.
En España, la primera lista de colorantes autorizados se publicó en el BOE el 13-10-64. Entonces la lista sólo incluía 13 productos. Actualmente son 43 los colorantes autorizados (BOE del 22-1-96). Pueden ser naturales o artificiales y se les identifica porque sus códigos están entre el E-100 y el E-180.
En determinadas circunstancias, pueden resultar agresivos o peligrosos para la salud. Y esto es aplicable tanto a los autorizados como a los que no están permitidos. Por ejemplo, en Alemania 10.000 personas resultan afectadas cada año por urticaria como reacción alérgica a este tipo de aditivos.
Se calcula que el 10% de las personas asmáticas sufren crisis de asma debido a los colorantes azoicos. Además, son completamente prescindibles, ya que no tienen ninguna utilidad gastronómica salvo la de embellecer o mejorar el aspecto exterior de los alimentos y bebidas.
Para el Comité Consultivo de los Consumidores, que agrupa a diversas asociaciones de toda Europa, “las materias colorantes constituyen el ejemplo perfecto del aditivo inútil. Su uso no se debe a ninguna justificación tecnológica. Contribuyen a dar a los alimentos un aspecto particularmente adulador que, de hecho, constituye un engaño. La coloración artificial de los alimentos es una práctica inaceptable”.
Son particularmente desaconsejables los que forman parte del grupo de los azoicos: E-102, E-110, E-122, E-123, E-124, E-127, E-128, E-129, E-154, E-155 y E-180. Sus repercusiones en el organismo no se conocen lo suficiente y a menudo se les ha acusado de provocar alergias y trastornos en el comportamiento de los niños. En los países nórdicos están prohibidos casi todos los colorantes sintéticos. En Estados Unidos actualmente se autorizan 9 colorantes artificiales y en España 23.
Los colorantes también pueden ser naturales, de origen mineral, vegetal o animal, pero esto no quiere decir que sean necesariamente inocuos. Además, muchos colorantesnaturalesson reproducidos industrialmente por síntesis química (E-100, E-101, E-140, E-160, E-161), o se obtienen en presencia de amoniaco (E-150). Algunos, como la cochinilla (E-120), provienen de insectos u otros animales.
Un ejemplo significativo del fraude alimentario al que se prestan los colorantes es el caso de las Xantofilas (E-161), que se usan como alimento de gallinas de granja y pescados de piscifactoría para obtener un color más intenso en yemas de huevo y carnes de trucha o salmón.
La Tartrazina (E-102) es el colorante amarillo utilizado como sustituto del azafrán para teñir la paella. Puede provocar reacciones alérgicas en personas asmáticas o que toleran mal la aspirina, picazón, rinitis y trastornos del sueño en los niños.
EDULCORANTES, ¿A QUIÉN LE AMARGA UN DULCE?
El auge de los endulzantes o edulcorantes alimentarios tiene mucho que ver con la moda de los productosligtho bajos en calorías, pero no está muy claro que ayuden a perder peso. Por el contrario, se ha dicho que aumentan el apetito anómalamente. Algunos autores afirman que los edulcorantes intensos engañan al organismo haciéndole creer que llegarán de inmediato nutrientes rápidamente absorbibles. El cuerpo se prepara y se predispone a almacenar lo que llegue. La consecuencia es el aumento de peso.
A menudo presentan una toxicidad digna de consideración, razón por la cual algunos edulcorantes han sido retirados del mercado. Los edulcorantes pueden ser naturales o artificiales pero los más utilizados son los de origen químico. Su función más frecuente es la de endulzar bebidas refrescantes. Es el caso, por ejemplo, del Aspartamo (E-951). De origen químico, fue descubierto en 1965 y se usa desde 1983 como edulcorante en muchos productos de gran consumo. En el organismo se transforma en fenilalanina, ácido aspártico y metanol. Su toxicidad está siendo objeto de encendidas polémicas en Estados Unidos, donde ha sido acusado de provocar convulsiones, estados de coma, tumores cerebrales y ceguera. Por otra parte, la presencia de concentraciones elevadas de fenilalanina en la sangre está asociada al retraso mental severo en una enfermedad congénita conocida como fenilcetonuria, por lo que el Aspartamo no debe ser consumido por las personas que padecen esa enfermedad.
El Ácido ciclámico y sus sales de sodio y calcio (E-952) es un edulcorante artificial utilizado desde 1950. No se conocen aún muy bien sus efectos. En experimentos con animales provocó tumores en ovarios, riñones, piel y útero. En humanos se ha dicho que interfiere en la síntesis de las hormonas tiroideas y puede producir alergias. Según la OMS podría tener potencialidades cancerígenas y efectos mutágenos, por lo que los ciclamatos están prohibidos en Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña y Francia desde 1970. Se desaconseja su consumo especialmente a niños y mujeres embarazadas. Puede dañar los espermatozoides y los testículos.
La Sacarina y sus sales de sodio, potasio y calcio (E-954) es un edulcorante artificial utilizado desde principios del siglo XX. No se ha demostrado que ayude a perder peso. Dosis altas provocaron cáncer de vejiga en ratas en experimentos llevados a cabo en los años setenta. Se ha dicho que pueden producir cáncer en los hijos y nietos de quién lo toma. Fue prohibido en Francia y en Canadá. En Estados Unidos es obligatorio poner en la etiqueta de los productos que contienen sacarina un mensaje de advertencia como: “Este producto contiene sacarina, de la que se ha determinado que produce cáncer en animales de laboratoriooel uso de este producto puede ser peligroso para la salud”.

Esteban Cabal.
Autor de la “Guía de aditivos usados en alimentación”. Mandala Ediciones.

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